Todos contra El Padrino
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Todos contra El Padrino

20 octubre, 2016
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¿A qué director no le hubiera gustado dirigir El Padrino? La respuesta es obvia. Aunque uno espera que detrás de un buen film, haya un ambiente de rodaje ideal en el que el equipo trabaja sin problemas. Pero sería eso, “ideal”…

 

Los problemas aparecieron ya antes del comienzo del rodaje, en concreto antes de que se adaptara el guión. El escritor italoamericano Mario Puzo ofreció a Robert Evans, jefe de producción de Paramount, los derechos para el cine de un manuscrito por entonces titulado “The Mafia”. Pero lo hizo de un modo no exento de presión, con una afirmación tan contundente como “Tengo una deuda de once de los grandes. O me compras esto, o me parten las piernas”. No era, desde luego, el mejor inicio para un proyecto de esta índole, pero le salió bien. Evans simplemente respondió: “Toma doce mil quinientos y escribe el puto libro”.

De izquierda a derecha: Mario Puzo, F. Ford Coppola, Robert Evans y Al Ruddy

De izquierda a derecha: Mario Puzo, F. Ford Coppola, Robert Evans y Al Ruddy

Puzo lo había conseguido. Había convencido a Evans, logrado el dinero para su libro y, lo más importante, conservar las piernas.  Otra cuestión era la de encontrar un director. Fueron varios los nombres que se escribieron en la lista. No convencieron a Sergio Leone, que estaba preparando ‘Erase una vez en América’. Y no hubieran convencido tampoco a Francis Ford Coppola si no hubiera sido porque estaba endeudado hasta las cejas por haber producido “THX-1138” a su amigo George Lucas.

 

El siguiente escollo, elegir al intérprete de Don Vito. Aunque Coppola y Puzo lo tenían claro, la Paramount no tanto.

Marlon Brando en el rodaje

Marlon Brando en el rodaje

Se dice que Orson Welles prometió bajar de peso si le daban el papel. Incluso se habló de un Padrino encarnado no sólo por Laurence Olivier, sino también hasta por el mismísimo Frank Sinatra, de quien en esa época se decía que el tema de la mafia lo dominaba.

 

Si los candidatos para el papel principal hoy nos provocan, cuanto menos una sonrisa, los actores propuestos para el pequeño de los Corleone son a día de hoy impensables: desde Robert Redford, Warren Beatty, Dustin Hoffman o Martín Sheen, hasta Jack Nicholson. Sin embargo, Coppola se mantuvo fuerte y no cedió. Si bien su afán por la incorporación de Al Pacino le supuso tener que aceptar a cambio que el papel de Sonny lo interpretara James Caan.

De izquierda a derecha: James Caan, Marlon Brando, Al Pacino y John Cazale

De izquierda a derecha: James Caan, Marlon Brando, Al Pacino y John Cazale

Con el casting de los personajes no llegó la calma. La adaptación del guion fue de locura. Había un gran problema: el tiempo. Solo 62 días para el rodaje, lo que obligó a rescribir el guion en sus ratos libres.

 

Coppola, tenía tres reglas a la hora de seguir un rodaje: Empezar con el guion acabado, trabajar solo con gente de total confianza y que la productora no pudiese cambiar nada del rodaje. Tuvo que acabar reconociendo que con El Padrino no pudo cumplir ninguna de las tres.

 

Y los enemigos no solo aparecieron entre la directiva de Paramount desde la publicación del libro de El Padrino, sino también la mismísima mafia siciliana. Un capo de la Liga Italoamericana llamado Joe Colombo llegó a presionar incluso públicamente para que la película no se rodase. El equipo de producción recibió por ello amenazas telefónicas. Tampoco ayudó que Coppola quisiera rodar el film en Sicilia, así que hizo falta una reunión entre la mafia y personal del film para llegar a un curioso acuerdo: El Padrino podría rodarse siempre y cuando en los diálogos no apareciera las palabras “Mafia” ni “Cosa Nostra”. Y de hecho no se escuchan en la primera parte de la saga.

 

Coppola no lo debió pasar nada bien durante el rodaje. Le llovían críticas por todas partes. Algunas tan fuertes que se llegaron a confundir con algo más. Tras una discusión en el set de rodaje con su director de fotografía Gordon Willis, Ford Coppola se marchó iracundo dando tal portazo a su paso en el despacho que el equipo corrió a buscarle pensando que se había pegado un tiro.

 

“…hizo falta una reunión entre la mafia y personal del film para llegar a un curioso acuerdo: El Padrino podría rodarse siempre y cuando en los diálogos no apareciera las palabras “Mafia” ni “Cosa Nostra”.

 

También Robert Evans, de la Paramount, llegó a amenazarle varias veces, en concreto cinco, con echarle del rodaje: Cuando defendió a Marlon Brando para el papel de Vito Corleone, cuando la Paramount vio que había un retraso importante durante el rodaje, cuando se empeñó en rodar parte de la película en Sicilia, cuando dijo que la película tendría un duración de más de tres horas y cuando se pasó con el presupuesto.

 

Tuvo tanta presión durante el rodaje que protagonizó su propia escena fuera de cámara. Durante la grabación de la escena del entierro de Don Vito en el cementerio de Queens recibió la visita de su amigo Martin Scorsese. En cuanto vio a “Marty”, un Francis destrozado y enganchado a las pastillas para dormir se sentó a llorar en una lápida rodeado de un centenar de extras.

Escena entierro de Don Vito Corleone

Escena entierro de Don Vito Corleone

Pero Coppola estaba convencido de su proyecto y de sus ideas, y el éxito de la película tras el estreno no se hizo esperar. Se produjo algo tan excepcional como que Stanley Kubrick elogiara un film que no era suyo. Y el alago no fue nimio. Calificó El Padrino como la mejor película de la historia de Hollywood, o como mínimo como la que tenía el mejor reparto.

 

Llegaron a los Óscar con 11 nominaciones de las que consiguieron 3 estatuillas. Recibió 4 Globos de Oro. Y se repitieron los reconocimientos: la American Film Institute dijo que era la segunda mejor película de la historia y en 1990 pasó a formar parte de los fondos de la Biblioteca del Congreso de EE UU.

 

No está mal para una película de serie B en la que no creía nadie, ¿verdad?.

 

Rubén Gámez

Rubén Gámez

Amante del cine por culpa de mi padre, infiel de la fotografía por culpa del video y apasionado de las preguntas por culpa de las respuestas. Seguiremos aprendiendo...

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