Desmontando a Pedro
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Desmontando a Pedro

25 septiembre, 2016
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“La inspiración viene siempre de la realidad”

 

Un 25 de septiembre de 1949, en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, nació el que podría considerarse nuestro director de cine más internacional, Pedro Almodóvar. Pasional, iconoclasta, fotofóbico, despierto, libre, provocador, irónico, femenino, metódico, brillante, comprometido, etc., son solo algunos de los muchos adjetivos que podríamos atribuir al manchego y sobre los que cada uno de ellos podría versar un artículo completo. Y hablar de su cine es meterse ava-gardner
en un universo particular cuyos orígenes pueden remontarse a su infancia, tiempos que recuerda con nostalgia y humor cuando habla de la tremenda fascinación que de niño le provocaban las imágenes proyectadas en el gigantesco muro blanco del cine de verano de su pueblo mientras orinaba en uno de sus márgenes. O cómo se ríe junto a su madre, Paquita, cuando en una de las cientos de entrevistas concedidas, esta comenta cómo Pedro guardaba los cromos de las grandes estrellas de Hollywood que venían con el chocolate que merendaba, y cómo señalaba el de Ava Gardner y decía “yo quiero ser como ella”.
Y si hablamos del cine de Almodóvar, tenemos que hablar de los grandes pilares que lo sostienen y lo hacen único en su género: la autonomía moral del individuo, el TECHNICOLOR, el universo femenino y la música. Adentrémonos un poco más en cada uno de ellos.

Fotograma de Laberinto de pasiones.

Fotograma de Laberinto de pasiones.

Si hay un mensaje claro en el cine de Almodóvar es esa libertad y creencia en la autonomía moral de cada uno de nosotros, algo que le ha llevado durante mucho tiempo a ser considerado l’enfant terrible de nuestro cine y a no ser tomado en serio en el inicio de su carrera. El cine de Almodóvar se ha caracterizado por hablar de temas socialmente tabúes (La ley del deseo, 1987), por ahondar y entender a personajes extremadamente complejos (Hable con ella, 2002), por enseñar los mundos más underground (Laberinto de pasiones, 1982), por llamar a las cosas por su nombre (Entre tinieblas, 1983). De hecho, hasta que en 1984 dirigió ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, su cine no pasaba de ser considerado un mero retrato de tribus urbanas, cutre y soez en muchos aspectos, y que solamente obtenía éxito dentro de una minoría, su círculo, el Madrid de la movida. Pero, con ¿Qué he hecho yo…? su cine de pronto llega a todo el mundo, quizá porque trata un tema reconocible: la protagonista es una de esas mujeres de pueblo de la España de los setenta que se muda a la ciudad. Además, la estética del film se depura, más cuidada y elaborada, y se convierte en uno de los gérmenes de lo que convertirá al cine de Almodóvar en un género en sí, en una manera propia y reconocible de hacer cine, solo al alcance de unos pocos elegidos como Woody Allen o David Lynch.

Una escena con Kim Novack en Vértigo de Alfred Hitchcock y en la siguiente, Victoria abril en una escena de Tacones lejanos

Una escena con Kim Novack en Vértigo de Alfred Hitchcock y en la siguiente, Victoria abril en una escena de Tacones lejanos

Y, al hablar de la estética, tenemos que decir que con él llegó el color al cine español. Hasta entonces nuestro cine era un cine en “blanco y negro”, de tonos neutros, de pardos y oscuros; el cine de Saura, de Berlanga y de otros grandes genios retrataba la sociedad española en gama de “grises” pues así era como nos veíamos nos veían desde el extranjero a la sociedad española de la época, la de la dictadura. Pero, con él, el color entra en escena para acabar con los clichés y lo estéticamente reconocible. Su cine se vuelve barroco, de colores brillantes y saturados, de una belleza cromática inimitable para hablar de sentimientos y vidas atormentadas. Todo esto, vuelve a recordarnos a sus influencias, a ese niño fascinado por las grandes producciones de Hollywood, a esas películas en TECHNICOLOR (algo en lo que insiste siempre a sus directores de fotografía: “lo quiero en TECHNICOLOR”). Y es normal en alguien que considera a Hitchcock el padre del cine. Al igual que el color, el pop art inunda la fotografía de su cine y los carteles de sus films. Pero no solo en la estética los elementos del pop perviven en el universo de Almodóvar. Por un lado, el ambiente en que se movía Andy Warhol, siempre rodeado de actrices, drogadictos, travestis, músicos y gente de todos los estratos sociales, se hace evidente en los personajes de su filmografía. Por otro lado, la admiración que Almodóvar manifiesta por la obra del también americano Roy Lichtenstein, el cual elevó el cómic a la categoría de arte, queda patente tanto en el campo literario en forma de fotonovelas como en su narración.

Arriba, fotograma de Átame y una obra de Roy Lichtenstein; abajo, una escena de Mujeres al borde de un ataque de nervios y una obra de Warhol.

Arriba, fotograma de Átame y una obra de Roy Lichtenstein; abajo, una escena de Mujeres al borde de un ataque de nervios y una obra de Warhol.

Esta influencia nos lleva al punto siguiente y nos obliga a reflexionar, ¿qué sería del cine de Almodóvar, y si tiramos del hilo del de Hitchcock, sin el universo femenino en todas sus expresiones? Ya sea la feminidad de Raimunda (Penélope Cruz) en Volver, la de Agrado (Antonia San Juan) en Todo sobre mi madre, la de Vicente/VeraCruz (Jan Cornet/Elena Anaya) en La piel que habito o la de una excéntrica Andrea Caracortada (Victoria Abril) en Kika, Almodóvar se ha caracterizado por entender y hablar del universo de la mujer mejor que nosotras mismas. Por comprenderlo, por mostrarlo de su manera más cómica (Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, 1980) o en su faceta más loca (Mujeres al borde de un ataque de nervios, 1988), más triste (Hable con ella, 2002), más cruel (La mala educación, 2004), más desconcertante (La piel que habito, 2011)… Él se ha convertido en el cronista delicado y respetuoso de ese universo lleno de pasiones, arrebatos y pesares.

Penélope Cruz, Antonia San Juan, Elena Anaya y Victoria Abril interpretan magníficos personajes femeninos en distintos films.

Penélope Cruz, Antonia San Juan, Elena Anaya y Victoria Abril interpretan magníficos personajes femeninos en distintos films.

Y el mejor acompañante almodovariano para estas historias (aparte del color) es la música, la música de Chavela, de Luz Casal, de Estrella Morente, de Alaska, de Caetano y Lucho Gatica… Para él “las canciones de sus películas forman parte del guión” y es que podría decirse que no se entiende al personaje de cada film sin ese vestuario musical, sin esa guirnalda que acompaña a una fotografía extremadamente cuidada como un protagonista más del drama. Aprovecho y os dejo un enlace a una lista de spotify de la banda sonora de sus films.

 

No me queda más que desearte feliz cumpleaños, Pedrooooooooooooooooooooooooo (parafraseando a P.)

 

¡Viva la madre que te parió!

 

Natalia Garcés

 

 

 

 

REFERENCIAS

Iñaki Gabilondo entrevista a Pedro Almodovar

https://www.youtube.com/watch?v=eLFwAYD0IhM

 

Pedro Almodóvar en la Escuela SUR: Cine, lenguaje, ciudad. (Parte I)

https://www.youtube.com/watch?v=LeLDH3yhan8

 

Pedro Almodóvar i Marisa Paredes a la Filmoteca – Col·loqui

https://www.youtube.com/watch?v=rd-Ne5sxwqk

 

Almodóvar entrevista a las actrices de ‘Volver’

https://www.youtube.com/watch?v=CyVjBJL8CmY

 

Emma Suarez documental “Almodóvar, todo sobre ellas”

https://www.youtube.com/watch?v=iU9CJExjcr0

 

Filmografía

Consulta http://www.imdb.com/name/nm0000264/

 

Natalia Garcés

Supongo que pasarme la vida jugando con mi hermano a “¿de qué peli es esta frase?” es buen ejemplo de mi pasión por el cine, que me acompaña día a día. Miles de escenas se guardan en mi retina, personajes apasionantes, localizaciones fabulosas y encuadres imposibles. Que el celuloide nos acompañe. @pelodefanta

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One Comment

  1. Chema

    Grandisimo articulo Natalia! Me ha encantado esa vision sobre uno de nuestros grandes del cine, ya tengo ganas del siguiente!

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