Salvados del olvido
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Salvados del olvido

4 julio, 2016
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Puede que hoy la idea de comprar en una subasta una caja llena de negativos sin saber realmente de qué son no nos parezca tan descabellada gracias a ciertos programas de televisión. Pero hace 9 años supuso rescatar del anonimato uno de los grandes nombres de la fotografía. Todas las exposiciones sobre su obra han sido posteriores a su muerte. Hablamos de Vivian Maier

Pero volvamos a ese momento de la subasta. Es invierno. Con todo lo que supone un invierno en Chicago…Un estudiante busca información y fotografías con las que documentar un libro sobre la ciudad. Se topa con una casa de subastas que oferta las pertenencias que alguien depositó en un guardamuebles y que dejó de pagar…380 dolares. Caja adjudicada para John Maloof.

Vivian Maier / Maloof Collection

Vivian Maier / Maloof Collection

En un principio descartó lo que encontró en su interior y comenzó a vender las fotografías por Internet, pero el crítico e historiador Allan Sekula le convenció para que dejara de dispersar aquellas fotografías llenas de talento. A partir de ahí Maloof primero comenzó un minucioso trabajo de investigación y recuperación de la extraordinaria obra de Vivian Maier, y después llegó el compromiso de protegerla y darla a conocer. Supo que había fallecido el mismo año que comenzó a investigar, sin recursos y en un apartamento que le pagaban tres hermanos a los que ella cuidó de niños.

 

“No reveló los centenares de carretes que acumuló por falta de recursos”

 

Descubrir el talento y la historia de Vivian hizo que Maloof diera un paso más allá. Realizó el documental Finding Vivian Maier que llegaría a estar nominado al Oscar en la categoría de Mejor Documental. Y no sólo eso: empezó a hacer fotografías inspiradas en Maier, se compró la misma cámara Rolleiflex y disparó sus propias fotos en los mismos lugares.

Entre tanto descubrimos a la niñera fotógrafa. Trabajo que durante 4 décadas no sólo le proporcionó un techo y sustento, sino la oportunidad de salir con su cámara cada día en los paseos y excursiones con los niños a los que cuidaba. Se dice que no reveló los centenares de carretes que acumuló por falta de recursos. Puede, pero también es cierto que en las casas donde cuidó niños pidió a las familias un cuarto de baño propio con candado. Siempre que pudo creó su propio cuarto oscuro. Creo que siempre que pudo reveló sus fotos. A día de hoy, todavía muchas inéditas. A día de hoy, tan impactantes como su historia. A día de hoy, tan enigmáticas como los autorretratos de la propia Maier.

Maier, su obra, fue salvada del olvido tras su muerte. No es la única. La historia de la fotografía ha rectificado más veces para insertar grandes nombres que había traspapelado.

 

“Liebling tomaba las calles de Nueva York para retratar a los héroes sin nombre”

 

En los mismos años en los que Vivian Maier capturaba la vida en las calles de Chicago, Jerome Liebling tomaba las calles de Nueva York para retratar a los héroes sin nombre que a duras penas sobrevivían en la gran metrópoli. En los mismos años que Maier cuidaba niños Liebling cuidaba, cultivaba, la creatividad de sus alumnos en la Universidad de Minessota y en la escuela artística Hampshire College que él mismo fundó.

Niño mariposa. Jerome Liebling

Niño mariposa. © Jerome Liebling

No podemos decir que la obra de Liebling fuese anónima. De hecho formó parte de la Photo League, una cooperativa de fotógrafos sociales en los años 50. También logró reconocimientos como dos becas Guggenheim y que sus fotografías formasen parte de las colecciones de museos en Boston o Los Ángeles. Impactó incluso a la sociedad norteamericana del momento con la conocida como foto del “niño mariposa”. Su mirada atrapa a quien la contempla desde 1949.

No, Liebling no es un fotógrafo anónimo literalmente hablando. Pero sólo tras su muerte en 2011 comenzó a reflexionarse sobre la repercusión de su obra y se empezaron a programar exposiciones retrospectivas.

Y si no, haced lo que yo llamo la prueba Google ¿cuánta información aparece sobre él?

© Jerome Liebling

© Jerome Liebling

Esto me lleva a pensar en alguien que se ha visto obligado a pasar al olvido para salvar su vida, porque con sus fotografías quiso salvar del olvido a las víctimas de una dictadura. Por enrevesado que suene su historia es tal cual…

Se le apodó César para salvaguardar su identidad. Trabajaba como fotógrafo para la policía militar de Damasco. En 2011 sus superiores le encargaron que fotografiara a los civiles fallecidos durante los disturbios. Un mero trabajo burocrático de identificación. Pero pronto los cuerpos evidenciaron torturas y muertes que desde luego no se habían producido en un hospital militar. Desde entonces, y durante dos años, sacó a escondidas en un pendrive las fotos que hacía. Entregaba las pruebas del horror a un partido opositor hasta que lograron sacarle de Siria.

Sus fotos tenían la misión de llevar a Bachar el Asad ante un tribunal por crímenes de guerra. De momento eso no ha ocurrido pero con ellas, Human Rights Watch ha conseguido identificar a algunas de las víctimas. Su informe todavía aguarda una respuesta. Pero “César” salvó del olvido con sus fotos a miles de víctimas. La dureza de estas imágenes me impide reproducirlas aquí, pero estos son los enlaces en los que la ONG da cuenta de ellas…

https://www.hrw.org/report/2015/12/16/if-dead-could-speak/mass-deaths-and-torture-syrias-detention-facilities

https://www.youtube.com/watch?v=eQni3qn6GIU

 

Esther Bogónez

Esther Bogónez

Detrás de lo evidente se esconde el hilo que lleva a las historias más interesantes. Desde hace 18 años las busco y las cuento en radio y en televisión. Y ahora las presento en Castilla-La Mancha Televisión. @ebogonez

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